miércoles, 11 de agosto de 2021

Terapia de retorno


¿Por qué hay resistencia, ante todo en los instructores, para retomar las actividades presenciales de formación?¿Es respeto o temor al virus? porque es cierto que el virus no da tregua y muchos se sienten vulnerables ¿O acaso nos hemos instalado en una zona de confort que no queremos abandonar?  

El regreso de los instructores se está convirtiendo en una odisea. El término odisea se refiere a las dificultades que se oponen a la realización de una finalidad que requieren de tiempo y esfuerzo, a propósito de que hay quienes creen que se debe implementar una terapia especial para tratar el regreso de los instructores al ambiente formación presencial, la verdad es que en la epopeya de Homero, por el contrario a los instructores, la dificultad que encontró Odiseo fue para regresar a casa, donde estaba el amor de su mujer y de su hijo, y no para salir de ella e ir a la guerra en defensa del honor de su patria. Y es por esto que Odiseo es un héroe, si hubiera sido un perezoso, indiferente a una causa noble, sería un personaje digno del desprecio o de burla en una comedia de Aristófanes. 

Es ciertos que nos economizamos pasajes, tiempo y estrés para ir y volver al lugar de trabajo. También es cierto que hemos logrado organizar una vida cómoda para comer en casa, hacer una siesta, realizar tareas domésticas que antes nunca pudimos hacer y hasta sea cierto también que hayamos alcanzado una aceptable metodología de formación virtual. Pero lo que no nos deja mentir es la conciencia de que este asunto de la Formación Profesional Integral, con sus tres palabras en mayúscula, no se está cumpliendo honestamente y a cabalidad. Y que con esta actitud de indiferencia por rescatar la dinámica de servicio social de la institución, estamos preparando un réquiem para llorar en su funeral. 

¿ Acaso hay quienes por mezquindad no les importa hacer reactivar la institución porque han tenido y seguirán necesitando tiempo para sacar adelante su empresa personal, y quieren quedarse en casa, cómodos y seguros, acariciando una ilusión? Pero ¿No hay quienes dimensionen el perjuicio social, el deterioro progresivo de una institución de formación nacional, o peor aún, su definitiva pérdida? Sería un desafuero histórico de irresponsabilidad con los patriotas que la fundaron y engrandecieron esta institución, y más aún con las generaciones a quienes nos obligaba dejarla como legado.

¿No dijo acaso Whitman, el poeta de la democracia, que "aquel que camina sin amor una legua, camina amortajado hacia su propio funeral"?  y ¿No dijo también, algo así como: "No hay oficio ni profesión en el que no se pueda ser un héroe?

No habremos de sentirnos unos héroes griegos, es un simple sentido del deber como instructores volver al trabajo presencial con la frente en alto y una sonrisa de esperanza (así la oculte el tapabocas). No requerimos terapia, sólo necesitamos reconocer el valor de entregar, cual Prometeo el fuego a los hombres, el conocimiento a unos aprendices pletóricos de entusiasmo por construir un mundo mejor.