¿Será posible que en la era de la información y las comunicaciones, o más aún, en la sociedad del conocimiento, se deba hablar de alfabetización profesional, es decir enseñar a leer y a escribir a una persona con destacada capacidad que ejerce una profesión con eficiencia? A menos que hubiéramos hecho una carrera de abogado o periodista y el desempeño fuera leer documentos y escribir textos, tal vez no seria tan necesario mejorar la forma de leer y de escribir. Reconociendo las deficiencias de la educación escolar y universitaria en términos de comunicación escrita, casi todos tenemos la necesidad de aprender a leer con rigor y a escribir, al menos, de modo inteligible. No en vano cualquier empresa, regida por paradigmas de eficiencia y efectividad, implementa en sus procesos de selección instrumentos que midan la capacidad de leer críticamente y escribir con claridad; y no en vano el SENA en los procesos de cualificación de sus instructores ofrece el curso de lectura y escritura situada.
El propósito de la Dirección de Formación en preparar al instructor en lectura crítica y escritura inteligible tienen doble propósito: primero cualificar sus función profesional y segundo por su papel de formador de profesionales. Múltiples son las situaciones del instructor para hacer lectura y escritura situada: En aspectos específicos de lectura podemos citar las fuentes de conocimiento para actualizar su perfil profesional, los documentos relacionados con las dinámicas económicas y tecnológicas del sector productivo, y los asuntos sociales y pedagógicos para la caracterización de la población a quien se sirve. Los aspectos de producción escrita en ese orden de desempeño están los documentos que determinan la institución para la formación profesional integral: la formulación de proyectos con la rigurosa expresión de sus problemas y objetivos, la presentación de las acciones formativas en las guías de aprendizaje, la producción técnico pedagógica de materiales didácticos, llámense videos, cartillas, artículos, o cuanto documento y publicación exijan la calidad de escritura necesaria para la divulgación del conocimiento.
En cuanto al aprendiz, encuentra una variedad de situaciones que le exigirán tratar con rigor interpretativo la variedad de fuentes de información escrita propia de su especialidad técnica: Normatividad específica y documentación científica y técnica que derivará en producción de textos y documentos para la ejecución y control de procesos, obras y actividades: bitácoras, informes, actas, fichas técnicas, hojas de proceso, denuncias, renuncias y hasta demandas y tutelas.
La lectura es un camino al conocimiento, es un alimento intelectual, incluso espiritual, cuando se leen libros sublimes. Pero la escritura es el camino para empezar a ser uno mismo, para pensar con autonomía, para hablar con voz propia, para ejercer la libertad. La escritura no es un ejercicio de complacencia, es un camino de exigencia, de confrontación con el establishment y consigo mismo, es búsqueda y esclarecimiento, es creación.
En el CDHC el equipo pedagógico se adelantó a la ENI para ofertar el curso de "escritura y lectura situada" con una experiencia sui géneris, planeando y orientando los contenidos del programa por tres instructores (en un concierto que triangulaba los perfiles de docto, creativo y apasionado), que propusieron la lectura de textos modelo de diverso género, y la producción de textos con didácticas lúdicas y estrictas, y que sin duda habrán de servir al ejercicio personal y profesional de quienes tuvieron la confianza y la entereza de participar en ese maravilloso viaje por el lenguaje.