La confusión que puede generar la selección e implementación de material didáctico merece una urgente reflexión, ante todo cuando son decisiones administrativas y no criterios pedagógicos los que parecen definir sus características y decidir la adquisición. No en vano se ha hecho célebre la frase de ciertos "Ferrari" en el SENA, costosos y sofisticados, que se estacionan como piezas de museo y terminan en algún mausoleo (o en un vulgar cementerio), sin que jamás los instructores se atrevieran a conducir ni los aprendices llegaran a montar.
Si el material didáctico tiene "como fin facilitar el proceso de enseñanza aprendizaje y que es utilizable como medio o recursos para aumentar la comprensión de su conocimiento en el cual se han aplicado algunos fundamentos sicopedagógicos", como lo describe en la página 13 del manual de Ayudas Didácticas del SENA, ¿Acaso al momento de su adquisición se consideran esos "fundamentos sicopedagógicos"? y si a renglón seguido la misma fuente expresa que debe: "ayudar al instructor a transmitir sus conocimientos y estimule y facilite la asimilación por parte de los aprendices". ¿Conoce el instructor la congruencia del recurso didáctico con la situación de aprendizaje? ¿Se consulta al aprendiz la efectividad de tal recurso con el objetivo de aprendizaje? ¿Conoce el instructor la razón y el momento oportuno para aplicar el recurso? ¿Se tiene clara la relación entrañable entre la actividad de aprendizaje, el ambiente educativo y la disposición de materiales didácticos?
En estos tiempos post COVID19 los efectos en la formación han sido privilegiar la virtualidad, en consecuencia se ha venido adquiriendo tecnología digital que bien valdría identificar su papel en la formación. Para esa lista de verificación estos cinco criterios de aplicación pueden ayudar:
- Objetivos educativos
- Contenidos de aprendizaje
- Características de los estudiantes
- Características del contexto
- Estrategias didácticas
El SENA es quien debe definir los fundamentos sicopedagógicos del material didáctico y no dejarse imponer los productos de un mercado en particular, menos aún, dejarse tentar por un negocio non santo, como parece ser la motivación para adquirir Ferraris. A modo de ejemplo habrá que advertir que un material didáctico para la formación por proyectos no debe confundirse con la marca de un producto, por famoso que sea, para no permitir que el instructor termine por convertirse en idiota útil de un mercado.
Comentario:
- "Si el material didáctico tiene "como fin facilitar el proceso de enseñanza aprendizaje y que es utilizable como medio o recursos para aumentar la comprensión de su conocimiento en el cual se han aplicado algunos fundamentos sicopedagógicos"
- Quien debe definir "los fundamentos psicopedagógicos del proceso de enseñanza y aprendizaje es el instructor mismo. A partir de la lectura que hago de los aprendices y esto ha de ser una labor permanente, con cada grupo que le corresponde y en cada momento según la intención curricular que medie (técnica+interpretativa+comprensiva...) Desde allí. yo me "invento" el material didáctico que requiero. Quiere decir, que mi labor como instructor es de creación e inventiva permanente en mis didácticas y material didáctico.