¿Cómo formar para aprender a enfrentar los problemas del presente y las incertidumbres del futuro si solo enseñamos los preceptos del pasado?
En los documentos pedagógicos del SENA son muchos los conceptos que advierten sobre la necesidad de: "Transformaciones de los entornos socio-culturales que requieren individuos y comunidades capaces de establecer interrelaciones, abstraer información, interpretar símbolos, resolver problemas y tomar decisiones, provistos de sólidos valores éticos" (Estatuto de la formación Profesional. 1.2 Contexto General y FPI, párrafo 6). Pero al parecer 27 años después de formularse este propósito seguimos enseñando en la transmisión de información tan plana como inútil.
La estrategia metodológica de formación por proyectos, donde sólo una de las 4 fuentes de información es el instructor, pero otras son el entorno y el trabajo colaborativo; con el abanico de didácticas activas que se posibilitan en ambientes ricos en variedad de recursos para aprender a ser, hacer y aprender; y la proximidad con los contextos sociales y productivos en las etapas de formación lectiva y productiva; serían condiciones suficientes para formar en los conceptos y principios de la formación profesional integral. Pero la transformación real del perfil profesional no se cumple porque este bien enunciado el modelo pedagógico, hace falta la acción creativa del orientador.
¿Se hace necesario un plan de formación especial para que el instructor SENA incorpore toda una lista de criterios y condiciones pedagógicas para ejercer con pertinencia su función?
Realmente bastaría con tener uno sólo al cual confluyan, naturalmente, todos los demás: el "sentido común". Sentido común es indagar los escenarios productivos donde habrá de ejercer sus funciones el futuro trabajador. Sentido común es conversar con los empresarios y sus equipos de profesionales para precisar los términos de un proyecto formativo. Sentido común es considerar los conocimientos previos de cada aprendiz e incorporarlos en la solución de problemas. Sentido común es plantear las preguntas claves que nos lleven a respuestas con sentido y establecer un diálogo de perspectivas. Sentido común es considerar los distintos ritmos de aprendizaje y que se ajusten en el colectivo. Sentido común es planear la formación en común, en equipos con propósitos comunes, es dialogar la propuesta formativa con los sujetos de aprendizaje, es consultar la respuesta formativa con las necesidades del sector productivo. Sentido común es valorar que el aprendizaje es dinámico y no estático, como para considerar que la evaluación no es una última sentencia.
Si sólo se trata de sentido común ¿Por qué entonces se hace tan complicado y enrevesado el ejercicio de la formación profesional? ¿Por qué buena parte de los contenidos de estudio no tienen lugar en la vida práctica? ¿Por qué se advierte tan poco entusiasmo en los estudiantes? ¿Por qué hay tan poca confianza de los empresarios por los egresados del SENA? ¿Por qué, si son tantos los egresados como lo indican las cifras y los orgullosos datos de la dirección, no se tiene una imagen tan positiva de su impacto en el sector productivo?
Estas ya no son simples preguntas. Es un problema muy serio.