En la complejidad del concepto de Formación Profesional Integral, cuando se habla de la Metodología por Proyectos, ¿será posible decir que se alcancen los objetivos formativos si no se cuenta con un verdadero "Equipo" de Ejecución de la Formación?
El concepto de "Equipo Ejecutor de la Formación", EEF, no pasa de ser una sigla en los documentos de desarrollo curricular del SENA. Pocos programas de formación podrían evidenciar que hacen equipo para planear el desarrollo del proyecto formativo. No significa que los lineamientos pedagógicos en este sentido sean absurdos, más bien es que no suele haber voluntad entre los instructores y autoridad en los coordinadores para poner en práctica los preceptos que rezan los documentos institucionales. Suele haber, de paso, una confusión con el término cuando se convoca a un equipo de instructores para programar horarios o atener emergencias académicas o disciplinarias, pero esto no es hacer Equipo de Ejecución de la Formación.
Para demostrar que es posible ponerse de acuerdo entre los instructores y aplicar efectivamente la Formación por Proyectos, se puede dar una mirada al EEF, al menos parcialmente, al ejercicio de desarrollo curricular del programa de Tecnólogos en Construcción de Edificaciones del CDHC que viene adelantando un puñado de instructores. Su base es simpe, problematizar un mismo proyecto constructivo que integra las diferentes disciplinas de aprendizaje, así que en los planos y especificaciones de una edificación, las distintas competencias, resultados y conocimientos tienen un lugar común para el encuentro y la aplicación de acciones formativas, que por naturaleza los obligara a interrelacionar. Este plan, que estima abordar los contenidos de lo simple a lo complejo e incorpora conceptos de actualidad en la disciplina constructiva, que además cruza la interdependencia de contenidos y de causa efecto entre lo teórico y lo práctico. Lo demás es carpintería y autonomía del instructor, que sabe que su aporte en la formación no quedará como accesorio ni rueda suelta, sino que hace parte de un engranaje racionalmente planeado por un equipo del que ha hecho parte. Sobre esta plataforma el EEF sólo requiere del tiempo de encuentro para hacer seguimiento, evaluación y ajuste.
Ahora, al respecto del binomio FP-EEF, cabe preguntar: ¿Si los lineamientos institucionales para el desarrollo curricular de Formación por Proyectos es susceptible de cumplir, como lo demuestra el Equipo de Ejecución de la Formación de ese programa formatico, por qué no se hace con todos? Tal vez la respuesta tenga implicaciones más profundas que no sepamos advertir y acaso sólo nos la puedan responder el polinomio de instructores: Diana, Linda, Elsa, Cristina y Roberto Jairo.
Lo que si he podido observar es que muchas consignas de formación históricamente formuladas en el "modelo pedagógico" del SENA, las han incorporado reconocidas instituciones de Formación Superior (Integralidad, Aprender a Ser-Hacer- Aprender, etc.) lo que les ha permitido posesionarse en el mercado profesional; mientras que el SENA camina como el cangrejo, remedando cuestionables modos de hacer currículo, descuidando el tejido de correspondencias entre las actividades de formación y la inconsecuente formación de teoría sin práctica.