El Ministerio de Educación entiende la "Deserción escolar" como "el abandono del sistema escolar por parte de los estudiantes, provocado por la combinación de factores que se generan tanto al interior del sistema como en contextos de tipo social, familiar, individual y del entorno". El SENA, en el marco del Reglamento del aprendiz, se considera deserción en el proceso de formación: a) Cuando el Aprendiz injustificadamente no se presente por tres (3) días consecutivos al Centro de Formación o empresa en su proceso formativo.
Sin la identificación cualitativa y cauntitativa de tales factores será imposible describir y delimitar bien el problema, será dar palos de ciego sin saber a donde ir en busca de una oportuna y eficaz solución. Y también porque la solución a los problemas de fondo compromete a toda una sociedad, de la mano del gobierno, en un Estado Social de Derecho.
Las dificultades para sistematizar la información de este problema comienza con el no oportuno registro de inasistencia. Se ha alargado el tiempo desde que el aprendiz ha desertado y no se ha levantado información de las razones de abandono. En muchos casos la deserción se identifica cuando el grupo ya ha terminado su tiempo de formación. Acaso Bienestar al Aprendiz logre detectar algunas factores y actúen en consecuencia, pero no conoce ni pueden atender otros factores. Sin embargo se tiene este estudio con muchos datos que puede ofrecer un panorama de la situación: "Identificación de causas de deserción 2020".
Sabemos que la promoción de la oferta formativa del SENA, y en particular en nuestro Centro, no funciona con el despliegue publicitario que merece una institución de nivel nacional con tanta importancia social y productiva. Ni siquiera se considera adelantar una tarea tan fundamental como la orientación profesional en la elección de un programa de formación, que también es una decisión de vida. Tampoco es riguroso el proceso de selección de un grupo de aprendices en correspondencia con la caracterización del programa. Bastaría averiguar con los estudiantes de la media técnica si, sinceramente, estan satisfechos o resignados con la "elección" que han hecho de su programa técnico.
Sin duda que muchos de las razones que mueven a un aprendiz del SENA a desertar ha sido la baja calidad de la formación, la ligereza o incompetencia de sus instructores, la falta de condiciones en ambiente y recursos para su ejecución, y en definitiva, la decepción en la promesa de convertirse en buenos trabajadores y mejores ciudadanos.
¿De qué manera puede responder un instructor al propósito de mitigar este problema, mientras que la institución toma decididas acciones para resolver el problema? Una respuesta simple e inmediata puede ser: Haciendo bien el trabajo, procurando enamorar al aprendiz de una apasionante y honesta profesión.
Comentario:
Buenos días…
Ojalá cada instructora y cada instructor, tuviésemos en nuestra intención de formación una consigna: “ni una ni uno menos” *. Es decir, que se me instale en la misión de formar: que cada ser humano que entra a un ambiente de aprendizaje se convierte en una posibilidad para expandir su potencial, su observador ante las circunstancias de la vida. No necesariamente, para que se quede en un programa que no resuena con su proyecto y propósito de vida, pero, si para ayudarle a encausarlo. Esto requiere de y en mi como instructora, tener una escucha atenta, tener presente que, en el ejercicio docente he de ser consciente que tengo la misión, no solamente de desarrollar una competencia técnica, sino, también, una labor emancipadora.
Desde esta mirada como instructora, debo tener un compromiso más desde lo humano, léase ético, para estar atenta a las circunstancias que se presenten con las y los aprendices. Ejemplo mínimo, registro de asistencias, esto da cuenta de un seguimiento y, reportar a tiempo, las posibles dificultades (en conjunto con Bienestar) que se pueden dar con las y los aprendices.
De otro lado, creo que las y los instructores, hacen lo mejor que pueden en el ejercicio docente, porque esa es la concepción desde su experiencia y la formación pedagógica muchas veces, refuerza esas concepciones, porque se queda en saber hacer una guía, en un saber planear, en un saber hacer registros de calificación -que no son evaluación-, etc, etc, y se vuelve una formación meramente instrumental. Se nos queda por fuera, en muchas ocasiones, la compasión, la empatía, la escucha profunda, la sensibilidad y el con-tacto con las y los otros. Esto se lograría con una formación reflexiva de mi ser y hacer docente, algo más ontológico…o, como diría Freire en su libro: “Pedagogía de los sueños posibles”…es sostener en el tiempo el sentido profundo de lo que significa la FPI.
*Película: “Ni uno menos”
Piedad Lucía Diaz Destousse