El modelo pedagógico orienta las prácticas formativas en función de un propósito institucional. Sabemos que para el SENA sus fundamentos conceptuales están expresados en el Estatuto de la Formación Profesional y que no es difícil recitar la misión de: invertir en el desarrollo social y técnico de los trabajadores, ofreciendo y ejecutando formación profesional integral, para la incorporación y desarrollo de las personas en actividades productivas que contribuyan al desarrollo social y económico del país. Pero al momento de orientar un programa de formación ¿Qué tantos conceptos del modelo pedagógico ponemos en práctica para planear y ejecutar las actividades de formación? Ahora, en los tiempos de confinamiento, cuando nos vimos obligados a impartir la formación desde casa con herramientas digitales, ¿Cómo hicieron los instructores, especialmente los técnicos, para resolver los aspectos prácticos del proceso formativo?
La experiencia que vivió el instructor Álvaro Sierra, en los programas de formación de estuco y pintura, nos puede servir de ejemplo y referencia de cómo un instructor, que ama lo que hace y conoce a fondo la misión institucional, es coherente con los elementos esenciales del modelo pedagógico. Para Álvaro Sierra cada contrariedad anunciaba una solución, así que con criterio pedagógico y voluntad de servicio supo volver a armar el modelo en las circunstancias de distanciamiento y protocolos de seguridad a que nos obligó el virus.
En relación con un modelo que considera la pertinencia de sus programas de formación con los requerimientos del contexto productivo, la gestión de integrar en un mismo propósito las acciones de formación del SENA CDHC con la promoción de productos de una empresa, fue una acción capital para empezar a resolver muchos problemas. La diligencia del instructor Álvaro Sierra logró que la empresa suministrara a cada aprendiz los recursos necesarios para la práctica en casa. En un modelo pedagógico que tiene por precepto el aprendizaje de conocimientos de proceso y la evaluación de evidencias de producto, es insoslayable el uso de materiales y herramientas por parte del aprendiz.
En cuanto al uso de herramientas digitales valga resaltar a creatividad y recursividad del instructor Álvaro para dar claridad a las orientaciones de una técnica tan precisa como en el arte. La exposición, paso a paso, de las operaciones en un procedimiento técnico obliga la demostración directa del maestro, situación que el instructor Álvaro supo resolver con la ayuda de un camarógrafo familiar y una escenografía doméstica, para el registro en video de varios procedimientos técnicos. Con este recurso comunicativo bien pudo resolver la relación de diálogo de un proceso de enseñanza aprendizaje de tipo práctico.
Pero la formación en una actividad con tanto impacto social y cultural como es la pintura y el estuco, que nos alude inevitablemente a los maestros del arte a lo largo de la historia, tiene ademas una carga estética que permite proyectar un sentimiento humano en los productos de su actividad. Ese valor agregado de humanismo lo incorpora el instructor Álvaro a traves de ejercicios de pintura que conceptualiza con el análisis del color en la obra del pintor holandés Piet Mondrian, que le permitirán a los aprendices hablar, más allá de la técnica, de los elementos espirituales que incorporan sus obras, ya se trate de la ambientación en interiores como de la decoración de espacios exteriores.
Y la cereza del pastel de esta admirable gestión de Álvaro, como en un estrechar de manos interinstitucional entre el SENA y la empresa, con todo el despliegue logístico y promocional que implica, consistió en un evento presencial de divulgación y exhibición de productos y técnicas para las tres jornadas de formación, con invitación extensiva a todos los aprendices de los programas de formación del CDHC, para demostrar que la misión del SENA y la plicación del modelo pedagógico se han de cumplir cabalmente cuando las acciones de formación y producción redunden en las personas y su desarrollo social y económico.
