A propósito del perfil del aprendiz, enunciado de paso en la anterior reflexión, valga preguntar: ¿de qué manera orientar la FPI para alcanzar un ser humano buen ciudadano, solidario, líder, emprendedor, creativo y libre pensador con capacidad critica? Pero, para no extendernos en aspectos tan complejos, delimitemos la inquietud sobre el último concepto: Libre pensador con capacidad critica.
El librepensador es la persona que en uso de la lógica y la razón sostiene sus propias opiniones y decisiones con independencia de una imposición dogmática de tipo institucional, tradicional o ideológica. Es, parafraseando a Kant, tener el valor de servirse de su propio entendimiento. Y en este particular, volviendo a la pregunta sobre el perfil del instructor SENA, ¿Es posible formar aprendices librepensadores si no se es instructor librepensador? ¿Y si no se es, cómo serlo? Al respecto bien puede ayudar el texto de Kant, "Contestación a la pregunta ¿Qué es la ilustración?" donde expresa que para adquirir esa mayoría de edad, de hacer uso público de la propia razón en todos los terrenos, sólo se requiere de libertad.
En relación a la capacidad crítica, o el término más preciso de conciencia crítica tan invocada por el papa Francisco para enfrentar los problemas de nuestra sociedad y que Paulo Freire reflexiona en la educación como una práctica de la libertad, implica el cuestionamiento sobre la "vocación de los hombres" y de cuanto niega esa vocación a la dignidad. Para una institución que tiene por misión formar profesional e integralmente a los trabajadores para incorporarlos en el desarrollo social y económico del país, bien vale tener en cuenta la pedagogía liberadora de Freire que nos permita superar la contradicción opresores- oprimidos y alcanzar la liberación de los hombre en comunión. "Cuanto más descubren, las masas populares, la realidad objetiva y desafiadora sobre la cual debe incidir su acción transformadora, tanto más se insertan en ella críticamente". (Pedagogía del oprimido, pág. 53)
El propósito del trabajador no es sólo ejecutar un bien o un servicio con la calidad y normatividad requerida, es también que su obra sea valorada como un aporte al bienestar social y sea remunerada con justicia, es que sea tratado en su dignidad humana con un proyecto de vida personal y familiar, que sus condiciones de trabajo sean sanas y seguras en un ambiente de cordialidad, que el impacto de sus actividades no perjudiquen a los demás ni a la naturaleza, que sus relaciones laborales sean la ocasión para manifestar su solidaridad, para expresar su creatividad, para sentir su libertad.
¿Pero, de qué manera plantea el currículo del SENA la formación del trabajador como librepensador con capacidad crítica? ¿Es asunto sólo de las competencias transversales o es un propósito integrado a los contenidos técnicos de conceptos y desempeño? ¿Considera el proyecto formativo, en su planteamiento del problema, además del impacto social y ambiental, las condiciones de respeto y buen trato a las personas, al ambiente sano y trabajo seguro, a una jornada justa, a la adecuada alimentación y al merecido descanso? En una sociedad de mercado donde los valores humanos son marginados para dar prioridad a la producción y comercio de artículos que benefician a unos pocos ricos y empobrecen a los muchos pobres, es un deber plantear la formación con una pedagogía de combate, de reclamo y de lucha por la dignidad y la libertad de los trabajadores.
Sin duda las palabras del papa Francisco, en el llamado que hace a los jóvenes para ser la conciencia crítica de la sociedad, aclare mejor el propósito de esta reflexión:
"De este modo en la libertad de Jesús también encontramos la valentía de ir contracorriente, no contra alguien,- que es la tentación de cada día - como hacen los victimistas y los complotistas, que siempre cargan la culpa sobre los demás; sino contra la corriente malsana de nuestro yo egoísta, cerrado y rígido, que tantas veces busca cordadas para sobrevivir, no. Ir contracorriente es ir tras las huellas de Jesús: ir contra el mal con la única fuerza mansa y humilde del bien. Sin atajos, sin falsedades, sin dobleces".