Si un novato en el SENA, que llega como instructor o aprendiz, o como empresario o simple ciudadano, que en la tradición educativa se acostumbró a términos como materias, clases, teoría, exámenes, ganar o perder el año, que de sólo recordar esto su sentimiento se debate entre el amor y el odio, sin duda que encontrar en el lenguaje de nuestra institución conceptos tan sofisticados como formación por proyectos, fuentes de conocimiento, trabajo autónomo y colaborativo, perfil crítico y constructivo, ambiente de aprendizaje pluritecnológico, enfoque por competencias, didácticas activas, conocimientos de principios y procesos, evaluación de resultados, evidencias de desempeño y de producto, en fin, un glosario de conceptos con los que alguien podría levantar una torre de babel o escribir una enciclopedia temática.
Si ese novato es inquieto como para preguntar: ¿Dónde, cuándo y cómo cobra vida ese discurso en las actividades de formación? Y si la curiosidad lo anima a recorrer las instalaciones de un Centro de formación para verificar con sus propios ojos, y tras los muros de vidrio ve sillas universitarias y escritorios con PC bien juntos y alineados, y distingue los aprendices muy tiesos y a los instructores muy majos frente a un televisor gigante. Y el novato, que es osado, entra y pregunta pasito: ¿Cuál es el proyecto de estudio y qué problema resuelve? Pero el instructor está muy afanado exponiendo conceptos y los estudiantes muy ocupados copiando, cómo para responder tal intromisión. Continúa el novato en su exploración y entra a un taller, donde en efecto los aprendices ponen manos a la obra y trasformando materiales fabrican productos que le interesan, y aprovecha para preguntar: ¿Cómo y cuando hacen el trabajo colaborativo? ¿De qué modo los productos que ejecuta cada aprendiz hacen parte del proyecto? ¿A quién le puede servir o beneficiar esos productos y proyectos? Tal vez no sepan responder esa pregunta, pero sí logra que le expresen con admiración que les parece extraordinario que haya una institución de formación gratuita donde cuenten con materiales y herramientas para aprender.
Si usted es instructor o coordinador académico y se topara con ese curioso explorador ¿Cómo respondería a cada una de esas inquietudes? y sobre todo ¿Qué le mostraría para que conociera de primera mano y a simple vista lo que es nuestra manera de enseñar y de aprender, así no sea con todo el glosario institucional?
Yo, sinceramente, le diría que no se dónde está, en este momento, ese lugar, esa faena y esa obra. Pero que sin duda hay un ambiente, unas actividades y unos propósitos muy claros de algún equipo de instructores, con su grupo de aprendices, empeñados a dar cumplimiento a cada uno de los conceptos, no se si a todos, por los que está tan inquieto. Y para que no se fuera sin dársele nada, y mucho menos pensando con decepción que sólo se trata de un lenguaje imaginario sobre un misión utópica, le contaría un cuento maravilloso y le mostraría un video, que pueda reparar por el momento sus inquietudes (mientras le averiguo datos sobre ese equipo de instructores-aprendices y sus acciones).
(El cuento y el video se publicará en la próxima reflexión)