martes, 22 de febrero de 2022

Deserción de aprendices

 

El Ministerio de Educación entiende la "Deserción escolar" como "el abandono del sistema escolar por parte de los estudiantes, provocado por la combinación de factores que se generan tanto al interior del sistema como en contextos de tipo social, familiar, individual y del entorno". El SENA, en el marco del Reglamento del aprendiz, se considera deserción en el proceso de formación: a) Cuando el Aprendiz injustificadamente no se presente por tres (3) días consecutivos al Centro de Formación o empresa en su proceso formativo. 

Sin la identificación cualitativa y cauntitativa de tales factores será imposible describir y delimitar bien el problema, será dar palos de ciego sin saber a donde ir en busca de una oportuna y eficaz solución. Y también porque la solución a los problemas de fondo compromete a toda una sociedad, de la mano del gobierno, en un Estado Social de Derecho.

Las dificultades para sistematizar la información de este problema comienza con el no oportuno registro de inasistencia. Se ha alargado el tiempo desde que el aprendiz ha desertado y no se ha levantado información de las razones de abandono. En muchos casos la deserción se identifica cuando el grupo ya ha terminado su tiempo de formación. Acaso Bienestar al Aprendiz logre detectar algunas factores y actúen en consecuencia, pero no conoce ni pueden atender otros factores. Sin embargo se tiene este estudio con muchos datos que puede ofrecer un panorama de la situación: "Identificación de causas de deserción 2020".

Sabemos que la promoción de la oferta formativa del SENA, y en particular en nuestro Centro, no funciona con el despliegue publicitario que merece una institución de nivel nacional con tanta importancia social y productiva. Ni siquiera se considera adelantar una tarea tan fundamental como la orientación profesional en la elección de un programa de formación, que también es una decisión de vida. Tampoco es riguroso el proceso de selección de un grupo de aprendices en correspondencia con la caracterización del programa. Bastaría averiguar con los estudiantes de la media técnica si, sinceramente, estan satisfechos o resignados con la "elección" que han hecho de su programa técnico.    

Sin duda que muchos de las razones que mueven a un aprendiz del SENA a desertar ha sido la baja calidad de la formación, la ligereza o incompetencia de sus instructores, la falta de condiciones en ambiente y recursos para su ejecución, y en definitiva, la decepción en la promesa de convertirse en buenos trabajadores y mejores ciudadanos. 

¿De qué manera puede responder un instructor al propósito de mitigar este problema, mientras que la institución toma decididas acciones para resolver el problema? Una respuesta simple e inmediata puede ser: Haciendo bien el trabajo, procurando enamorar al aprendiz de una apasionante y honesta profesión.

Comentario:

Buenos días… 

Ojalá cada instructora y cada instructor, tuviésemos en nuestra intención de formación una consigna: “ni una ni uno menos” *. Es decir, que se me instale en la misión de formar: que cada ser humano que entra a un ambiente de aprendizaje se convierte en una posibilidad para expandir su potencial, su observador ante las circunstancias de la vida. No necesariamente, para que se quede en un programa que no resuena con su proyecto y propósito de vida, pero, si para ayudarle a encausarlo. Esto requiere de y en mi como instructora, tener una escucha atenta, tener presente que, en el ejercicio docente he de ser consciente que tengo la misión, no solamente de desarrollar una competencia técnica, sino, también, una labor emancipadora. 

Desde esta mirada como instructora, debo tener un compromiso más desde lo humano, léase ético, para estar atenta a las circunstancias que se presenten con las y los aprendices. Ejemplo mínimo, registro de asistencias, esto da cuenta de un seguimiento y, reportar a tiempo, las posibles dificultades (en conjunto con Bienestar) que se pueden dar con las y los aprendices. 

De otro lado, creo que las y los instructores, hacen lo mejor que pueden en el ejercicio docente, porque esa es la concepción desde su experiencia y la formación pedagógica muchas veces, refuerza esas concepciones, porque se queda en saber hacer una guía, en un saber planear, en un saber hacer registros de calificación -que no son evaluación-, etc, etc, y se vuelve una formación meramente instrumental. Se nos queda por fuera, en muchas ocasiones, la compasión, la empatía, la escucha profunda, la sensibilidad y el con-tacto con las y los otros. Esto se lograría con una formación reflexiva de mi ser y hacer docente, algo más ontológico…o, como diría Freire en su libro: “Pedagogía de los sueños posibles”…es sostener en el tiempo el sentido profundo de lo que significa la FPI. 

*Película: “Ni uno menos” 

Piedad Lucía Diaz Destousse

martes, 15 de febrero de 2022

Material didáctico

 

La confusión que puede generar la selección e implementación de material didáctico merece una urgente reflexión, ante todo cuando son decisiones administrativas y no criterios pedagógicos los que parecen definir sus características y decidir la adquisición. No en vano se ha hecho célebre la frase de ciertos "Ferrari" en el SENA, costosos y sofisticados, que se estacionan como piezas de museo y terminan en algún mausoleo (o en un vulgar cementerio), sin que jamás los instructores se atrevieran a conducir ni los aprendices llegaran a montar.  

Si el material didáctico tiene "como fin facilitar el proceso de enseñanza aprendizaje y que es utilizable como medio o recursos para aumentar la comprensión de su conocimiento en el cual se han aplicado algunos fundamentos sicopedagógicos", como lo describe en la página 13 del manual de Ayudas Didácticas del SENA, ¿Acaso al momento de su adquisición se consideran esos "fundamentos sicopedagógicos"? y si a renglón seguido la misma fuente expresa que debe: "ayudar al instructor a transmitir sus conocimientos y estimule y facilite la asimilación por parte de los aprendices". ¿Conoce el instructor la congruencia del recurso didáctico con la situación de aprendizaje? ¿Se consulta al aprendiz la efectividad de tal recurso con el objetivo de aprendizaje? ¿Conoce el instructor la razón y el momento oportuno para aplicar el recurso? ¿Se tiene clara la relación entrañable entre la actividad de aprendizaje, el ambiente educativo y la disposición de materiales didácticos?

En estos tiempos post COVID19 los efectos en la formación han sido privilegiar la virtualidad, en consecuencia se ha venido adquiriendo tecnología digital que bien valdría identificar su papel en la formación. Para esa lista de verificación estos cinco criterios de aplicación pueden ayudar:

  1. Objetivos educativos
  2. Contenidos de aprendizaje
  3. Características de los estudiantes
  4. Características del contexto
  5. Estrategias didácticas

El SENA es quien debe definir los fundamentos sicopedagógicos del material didáctico y no dejarse imponer los productos de un mercado en particular, menos aún, dejarse tentar por un negocio non santo, como parece ser la motivación para adquirir Ferraris. A modo de ejemplo habrá que advertir que un material didáctico para la formación por proyectos no debe confundirse con la marca de un producto, por famoso que sea, para no permitir que el instructor termine por convertirse en idiota útil de un mercado.  


Comentario:

Dos cosas me generan tu escrito:
  • "Si el material didáctico tiene "como fin facilitar el proceso de enseñanza aprendizaje y que es utilizable como medio o recursos para aumentar la comprensión de su conocimiento en el cual se han aplicado algunos fundamentos sicopedagógicos" 
Señalar que todavía muchos documentos institucionales insistan en el "proceso de enseñanza aprendizaje" como algo lineal: si yo enseño el otro aprende, se ve la concepción de poder del docente. En otras palabras, porque YO enseño, el otro necesariamente tiene que aprender, muy causa-efecto, posición conductista y positivista. El enseñar es un proceso y el aprender es otro proceso. Esto me lleva a pensar en el segundo aspecto:
  • Quien debe definir "los fundamentos psicopedagógicos del proceso de enseñanza y aprendizaje es el instructor mismo. A partir de la lectura que hago de los aprendices y esto ha de ser una labor permanente, con cada grupo que le corresponde y en cada momento según la intención curricular que medie (técnica+interpretativa+comprensiva...) Desde allí. yo me "invento" el material didáctico que requiero. Quiere decir, que mi labor como instructor es de creación e inventiva permanente en mis didácticas y material didáctico. 
No quiere decir que los materiales didácticos que hayan realizado o que compre la institución, no me sirvan, siempre los he de adaptar a las intenciones de formación que se requiera. No hay que esperar los "Ferrari", (se vuelven  objetos estáticos, sin vida). Todos los objetos didácticos, han de ser para movilizarnos hacia algo más...generar disrupciones en lo pedagógico, en los social. y por ende en el aprendizaje. 
Tal vez lo que se invita es a deconstruir, lo ya establecido, porque "otros" me lo imponen. A mi juicio, "la innovación educativa" está relacionada con saber leer el contexto: los aprendices y sus características+ la intención curricular ... no es algo pre-establecido, es algo dinámico, que se vuelve  vida, en tanto yo como instructora soy capaz de movilizar-me, hacia otras aspectos que incidan positivamente en la vida de los aprendices,  los contextos sociales y de producción. Así reza el Estatuto de la FPI.
Gracias, por incitarme a reflexionar.

Piedad Lucía Diaz Destousse

 

martes, 8 de febrero de 2022

Ambiente de aprendizaje

 

"Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa ..."
El Golem, J. L. Borges

A despecho de escritores y pedagogos, las palabras padecen abuso. Ante todo de quienes quieren presentar con novedosa expresividad cosas que con el término original les suenan insulsas. Por ejemplo la palabra "salón de clase", que cuando está dotada de muchos computadores no es suficiente el título de "sala de informática". 

El SENA , en su glosario, define el concepto de "ambiente de aprendizaje" como el "espacio en el que converge el conjunto articulado de fuentes de conocimiento para desarrollar en el aprendiz competencias en el ámbito de la conciencia y la capacidad tecnológica, la capacidad de abstracción y la habilidad de adaptación a los cambios de las estructuras productivas".  Luego describe distintos tipos de ambientes: polivalente, pluritecnológico, laboratorios, auditorios, y se agrega a la lista otros nombres como: apoyo tecnológico, instalaciones técnicas, etc. Pero, todos los tipos parecen nombrar una misma cosa: un salón de sillas y mesas (con o sin computadores), en dirección a un tablero o un monitor donde se dicta la clase. O valga preguntar: ¿Qué relación guarda ese espacio con las actividades de aprendizaje que allí se desarrollan? En la planeación de actividades de aprendizaje: ¿Se considera la relación entre el objetivo de la formación y las condiciones del ambiente? Si, por ejemplo, la actividad corresponde a la fase de información: ¿Se programa un ambiente con recursos informáticos? O si la fase es ejecución: ¿Se dispone un ambiente con materiales, herramientas y equipo para hacer un prototipo? O, si se propone un foro de discusión o un conversatorio: ¿Es posible organizar el ambiente en mesa redonda?      

Para muchas actividades se programa "regularmente" un ambiente que se corresponde con los contenidos generales de formación, pero no siempre se acomodan a las variantes didácticas. Puesto que la formación por proyectos requiere, en determinados momentos, el trabajo en equipo, ¿Cómo procurar una reunión si no hay disponibilidad de espacio para trabajar en una misma mesa? O si la actividad exige una evidencia de producto, ¿Dónde y con qué materializarla? 

A la par de los problemas que tenemos en la planeación por proyectos, hay asuntos que resolver en materia de adecuación y programación de ambientes de aprendizaje, para ello conviene considerar el concepto que la Unidad Técnica tiene definido para "Ambiente educativo", que se entiende como "el conjunto de condiciones que propician y facilitan el logro de los objetivos de la Formación Profesional Integral."

Y valga recordar, como elementos constitutivos de ese ambiente educativo:
  1. La relación pedagógica alumno-docente en un clima de comprensión, afecto y respeto mutuo.
  2. La organización intencional de todos los recursos requeridos para el proceso de enseñanza -aprendizaje en función de los objetivos de la Formación Profesional Integral.
  3. La participación, como objetivo y método de formación.  

Comentario:
"Buen día L … espero esté bien

Gracias por compartir tu reflexión: muy atinada y pertinente. Me gusto. Me hace pensar que es un asunto que dejamos suelto y a la hora de realizar el ejercicio de nuestra labor docente no exigimos las condiciones, para que verdaderamente se evidencie los tres saberes que propone la Unidad Técnica, que es la integralidad.

Es también importante considerar que, a veces tendemos a "separar" los distintos saberes, ojalá pudiésemos tener laboratorios multifacéticos, en los que confluyan los saberes prácticos, junto con la conversación y en ésta, veamos los argumentos (donde se evidencia el saber-saber y posturas éticas saber-ser) además, también la capacidad de resolver problemas, interpretar, contra-argumentar, proponer, etc. En otras palabras, en un mismo "escenario" perfectamente se puede desarrollar la competencia (S-S, S-H, S-S y S-estar con otros). Todo esto se logra si el instructor tiene interiorizado, TODO (sistémicamente) el proceso formativo, y de qué y de cómo y de cuándo... ha de acontecer en el ambiente de APRENDIZAJE.

Saludo fraterno,
Piedad Lucía Diaz Destousse

martes, 1 de febrero de 2022

Vida nueva

 

"Año nuevo, vida nueva, más alegres los días serán …"

Canción de fin de año


Quizá fue un poeta, un filósofo o un teólogo; tal vez americano, europeo o griego; pudo ser Whitman, Leibniz o Pablo quien dijo que la creación del mundo no es asunto del pasado, sino que la Creación está ocurriendo justamente ahora

Un año nuevo es como asumir una vida nueva. Con el letargo que nos dejó la pandemia, ahora que regresamos a las instalaciones de formación (que aún parecen un pueblo fantasma), es prácticamente un deber asumir la vida como una nueva oportunidad para crear; y en nuestro papel de instructores en el ejercicio de la FPI está todo por hacer: Cabe preguntar, entonces ¿Por qué seguir valiéndonos de viejas guías de aprendizaje, de obsoletos contenidos y desvencijados documentos? Si para un año nuevo la creación está ocurriendo justamente ahora ¿Por qué no proponernos hacer una formación que verdaderamente responda a las necesidades una nueva sociedad? Con las reflexiones, experiencias y descubrimientos que hemos venido sumando ¿Por qué no reorganizar los conocimientos, valores y actitudes que formen efectiva e integralmente a un verdadero profesional?

Este es otro tiempo, nadie se baña en el rio dos veces porque todo cambia en el rio y en el que se baña. Ni nosotros, ni los aprendices somos los mismos del año pasado. Así qué bien vale proponer actividades de aprendizaje con una nueva luz y para ello habrá que mirar el mundo con ojos límpidos, con corazón abierto, con sagaz pensamiento.  

Eso puede parecer muy romántico o iluso, cosa de poetas o locos, pues la vida nos arrastra con tantos afanes que no da tiempo para ideales, y sentimos que otros intentos de querer cambiar las cosas solo nos han dejado cansancio y decepción. Aun así, conviene intentar, al menos por hoy, un ejercicio nuevo como instructor para que la labor no se haga más tediosa e inútil. Y puesto que tenemos por ahora sólo este nuevo día, sin duda ayudará a levantar el ánimo esta sencilla oración de R. L. Stevenson:

Oración de Vailima


Vuelve un nuevo día, y nos trae su pequeña serie de inquietantes quehaceres y obligaciones. Ayúdanos a  actuar como hombres, ayúdanos a cumplir nuestra tarea con rostros amables y risueños; haz que la alegría reine en el trabajo. Permite que, en este día, vayamos jubilosamente a nuestros asuntos; llévanos, fatigados, contentos y sin deshonor, a reposar en nuestros lechos, y otórganos, al final de la jornada, el don del sueño.