martes, 14 de diciembre de 2021

Tiempo de evaluar


Al final del trimestre la evaluación de resultados suele ser una suerte de mercado minorista. Se regatea un poco aquí o allí por el peso o por el precio, y hay más preocupación por la cifra de la factura que por el valor del producto. Con la profusión de excusas e irresolutas correspondencias entre el pedido y la entrega, decide uno mejor ser generoso y ceder en conformidad con la feria especulativa que sólo nos pide una nota, de número o letra, y entonces es inevitable sentirse cual patético profesor de escuela.

Pero esta no debe ser la actitud ni el sentimiento del instructor SENA, menos aún en tiempo de adviento, cuando la esperanza es un deber. Estamos de acuerdo con que el horizonte está nublado y tenemos la sensación de ir a la deriva, pero es cuando la ocasión obliga a revisar la hoja de ruta, ver cómo estamos, qué rumbo llevamos y, según rece la misión, reorientar el camino que evite la catástrofe.

La pregunta sobre cómo evaluar no es casual y la calificación de una evidencia no debe reducirse a un simple ritual desconectado de la ceremonia de formación. Por eso conviene ampliar las preguntas para tener una perspectiva más amplia del proceso: Además de reiterar si la evaluación es solo un acto de calificación, según cumpla o no el aprendiz las condiciones de la evidencia, ¿consideramos la oportunidad de que el aprendiz nos evalúe como instructores y estamos dispuestos a cualificar nuestro desempeño? No sólo individualmente, sino como equipo e institución. ¿Los resultados de la evaluación sirven para mejor los procesos formativos, para cambiar las didácticas, para depurar los instrumentos de evaluación? ¿Cómo evaluar la formación virtual, las herramientas informáticas y comunicativas? ¿Cómo verificar los vasos comunicantes entre la teoría y la práctica, entre presencialidad y a distancia? En fin, ¿Cómo comprobar que efectivamente esa dimensión integral de la formación se cumple para el contexto social y productivo?

Preguntas que debemos saber responder antes de que se convierta en un problema que jamás se pueda resolver, porque no hay que desconocer que durante este tiempo de confinamiento y restricciones sociales se ha venido encajando una cierta dejadez que está afectando fatalmente la pertinencia y calidad de la FPI.


martes, 7 de diciembre de 2021

Didáctica de la cordialidad

 

El que camina un minuto sin amor,

Camina amortajado hacia su propio funeral.

Walt Whitman


Hay acciones tan simples y cotidianas que, sin conocer de pedagogía, sabemos lo gratuito y provechoso que son para el espíritu de todo el mundo. Piénsese en un grato saludo o una sincera sonrisa, tanto para quien lo da como para quien la recibe hay un sentimiento de que se ensancha el alma; y en una institución de formación debería ser la actitud habitual de todos para todos. 

Esta claro que no se aprende bien lo que no se quiere y que sólo se ama lo que se conoce. Si el propósito de la educación es la realización del ser humano, por qué no estimular a la persona para que se sienta Bella y Buena, que para el griego junto con la Verdad conforman la tríada en la que se resume los mayores valores de la humanidad. Quien logra notar esos valores en los pequeños detalles del otro, y lo expresa con afecto, enaltece su propio espíritu y al otro lo estimula como un rayo de sol. Pero, ¿Qué mérito tiene expresar cariño a los prestigiosos, a los importantes, a los afamados? el valor está en tratar con dignidad a los marginados, a los olvidados, a los difamados, el mérito está en advertir la sutil belleza en el desaliñado, en notar el gesto noble de quien es denigrado, en levantar el ánimo del abatido. Estas no son tareas de expertos en moral ni de profesionales de la caridad, son actos simples y espontáneos que todos podemos dedicar habitualmente a nuestros aprendices y visitantes (y entre nosotros mismos), con un saludo cordial, con una sonrisa sincera, con una voz de aliento, con una respuesta oportuna, con una mirada tierna, con un gesto amable, con una señal de ánimo, con un signo de aprobación, con un toque de ternura, con un divertido meme, con toda el alma y el corazón palpitante.     

La didáctica, es activa, es simple, es cotidiana, es efectiva, es amable. Si se trata de la didáctica para aprender a Ser, aplica en cualquier circunstancia, en todo contexto, en cualquier lugar y en consideración al estilo y ritmo del que aprende, ya sea como instructor o estudiante. La didáctica de la cordialidad se ahorra densos tratados de pedagogía porque basta consultar, con amor, en lo profundo del corazón.