lunes, 20 de septiembre de 2021

Tareas ¿para qué?

 

Las tareas, esas actividades extraescolares que los instructores asignan a los aprendices para desarrollar autónomamente, han suscitado siempre mucho debate. Sopesar los beneficios o problemas que acarrea es deber de una institución preocupada por evaluar y mejorar la calidad de la formación. Muchos son los aspectos a considerar y estas preguntas iniciales podrían orientar el análisis: ¿Cuál es el propósito de la tarea? ¿Qué relación guarda con el resultado de aprendizaje? ¿Es una actividad de apropiación o de complemento? ¿Qué tiempo se estima para su ejecución? ¿Cuántas tareas realiza el aprendiz para las diferentes actividades de aprendizaje? 

Si bien el SENA estima un tiempo de trabajo autónomo en la planeación de la formación, no se debe abusar en la disposición de esos tiempos para no afectar las actividades personales y sociales del aprendiz. Para las jornadas del día es bien claro que después de 6 horas presenciales el aprendiz dedicará 2 horas de trabajo autónomo. En esa misma proporción, para la jornada de la noche, de 4 horas directas, el tiempo autónomo debe ser de 1 hora 20 minutos. Pero no basta delimitar tiempos si entre ellos no hay una relación de complemento y continuidad que de sentido al aprendizaje.

Los datos de deserción en la jornada de la noche es preocupante. Desconozco la razón que arrojan los registros del sistema, pero la explicación que he escuchado en un grupo con alta cifra de deserción es que abandonan por exceso de tareas. Esta pandemia, que nos arrinconó en las casas para resolver como mejor pudiéramos la formación a distancia, sin duda obligó, en algunos momentos, a usar la tarea como una salida de emergencia. Pero nunca una actividad cotidiana de aprendizaje, de apropiación o trasferencia, deberá tomar la forma de una tarea, quiero decir que el proceso de aprendizaje no se puede reducir a la asignación de un material sobre el que se exige una evidencia. Es curioso observar, y acaso esto revele si la prioridad que ponemos los instructores está en el aprendizaje o en las evidencias, que en la plataforma Territorium los anuncios y contenidos hagan mayor énfasis a la entrega de evidencias, precisando plazo de entrega, que en los contenidos, descripción y secuencia, de las actividades de aprendizaje.

Sin duda que una que otra actividad planteada como tarea promueve en los aprendices la responsabilidad y el manejo del tiempo, pero el instructor también debe considerar que deben tener un claro propósito y unos límites que no deben afectar el desarrollo integral de los aprendices. Con los aprendices de la jornada nocturna, luego de una larga jornada de trabajo, ¿No se debe tener mayor consideración? pues la formación no debe ser ocasión para el estrés, sino por el contrario para el desarrollo y la realización personal y profesional. 

Las tareas deben tener un propósito en la economía del aprendizaje y no convertirse en una camisa de fuerza. Las tareas deberían cumplir un papel nivelador para ajustar los diferentes ritmos de aprendizaje; así que las actividades que no se alcancen a desarrollar en los tiempos de formación directa, se extienden como tarea a quienes no alcanzaron a ejecutarlos en los tiempos promedio estimados.